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lunes, 06 de febrero de 2012
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Electrificación Rural
Programa de Electrificación Rural
Resúmen
Pertinencia
Metodología y sostenibilidad
Experiencia y capacidad
Resumen de la acción
Este Programa se propone promover a nivel nacional el acceso y uso de fuentes de energía renovable en comunidades rurales marginales, apoyar el desarrollo de empresas comunitarias basadas en el uso sostenible de la energía renovable y consolidar la articulación entre comunidades – gobiernos locales e instancias gubernamentales que inciden en la gestión de la electricidad.
Esta iniciativa constituye un medio para contribuir con el desarrollo humano a nivel local y aportar a los esfuerzos nacionales de lucha contra la pobreza, ya que se trabajará en 55 comunidades rurales situadas en zonas de montaña, cuyos habitantes viven por debajo de la línea de la pobreza. Se instalarán 31 microcentrales hidroeléctricas y una turbina eólica, que generarán una disponibilidad promedio de 200 Wh por hogar (en 10% de las comunidades la oferta promedio será 600 Wh), con un costo de generación estimado entre €0.02 a €0.035 por KW/h. También se trabajará en el aprovechamiento integrado de fuentes renovables (biocombustible y energía solar) en 4 comunidades, para motorizar iniciativas microempresariales, además de formular nuevas microempresas locales con energías renovables. En estos sitios no existe servicio eléctrico y no hay planes del gobierno de instalar redes eléctricas en el corto y mediano plazo. Todos los sitios cuentan con potencial para la instalación de los sistemas de aprovechamiento de fuentes de energía renovable propuestos en el presente Programa. Asimismo, se garantizará la conservación y/o recuperación de la cobertura forestal nativa y se promoverá el uso sostenible de la tierra en zonas de montaña, como parte de una estrategia para asegurar la disponibilidad de la materia prima requerida por los sistemas de energía renovable, además de contribuir con la conservación de la biodiversidad y reducir la vulnerabilidad social y ambiental local ante la amenaza del cambio climático.
Se impulsará el desarrollo de una estructura innovadora de gestión de los recursos energéticos generados, mediante la implementación de una asociación nacional de cooperativas de administración de los sistemas energéticos, con la participación equitativa de cada comunidad beneficiaria, gobiernos locales, ONGs y las entidades gubernamentales del sector. Esta alianza público – privada funcionará bajo los principios del cooperativismo y la solidaridad, generando mecanismos de apoyo mutuo y subsidio cruzado. Por su conformación, constituirá una masa crítica capaz de continuar con el desarrollo de iniciativas futuras y con el potencial de contribuir a las políticas energéticas del país hacia soluciones sostenibles.
Se fomentará una cultura de pago por los servicios recibidos en cada comunidad, a un costo proporcional a las rentas familiares (aproximadamente un 30% de lo que invierten actualmente – unos €19 mensuales- para iluminarse con gas kerosén, velas, baterías, pilas, cuaba). Los ingresos por este enriquecerán un fondo solidario que se capitalizarán tanto para el mantenimiento, mejoría y ampliación de los sistemas energéticos, como para la inversión en otras actividades que dinamicen el desarrollo socioeconómico en la zona. Complementariamente, la asociación contará con un capital de recursos humanos con la capacidad técnica para asegurar la sostenibilidad de las obras realizadas e implementar otras en el futuro.
Esta acción beneficiará en forma directa a unas 16,500 personas, y se estima que a mediano plazo abarcará una población de 150,000, incidiendo en una mejoría de la calidad de vida en términos de educación, salud, acceso a tecnologías de la información, comunicación, oportunidades microempresariales, fortalecimiento institucional y protección ambiental, representando una contribución para detener la migración desde las zonas rurales a las ciudades.
A través de esta iniciativa, el PNUD pretende replicar y llevar a una escala nacional las experiencias exitosas desarrolladas en la promoción de las energías renovables a nivel comunitario, a través del Programa de Pequeños Subsidios (PPS/FMAM-PNUD), con más de 40 iniciativas piloto desarrolladas en el país. Hoy, el PNUD República Dominicana lidera las experiencias existentes en la promoción de energía renovable a escala local en Latinoamérica, y cuenta con una base de conocimiento que le ha permitido ser, a nivel nacional, una de las instancias clave en la formulación y orientación del Proyecto de Ley de Incentivos a las Energías Renovables y sus Regímenes, actualmente sometido al Congreso Nacional para su aprobación.
Pertinencia
En concordancia con las prioridades del Fondo ACP-CE para la energía, este Programa se dirige a poblaciones rurales pobres, situadas en zonas aisladas y marginales, sin la posibilidad de acceder al servicio interconectado nacional. Constituye una estrategia para contribuir a mejorar las condiciones de vida de la población, reducir su vulnerabilidad social y ambiental y propiciar alternativas para su desarrollo en un contexto de sostenibilidad, además de establecer mecanismos para fortalecer la institucionalidad nacional en el tema energético.
La propuesta responde a los intereses comunes de los socios involucrados en su ejecución: el gobierno dominicano en sus políticas de lucha contra la pobreza, estrategias para reducir la dependencia de los derivados del petróleo para la generación de energía que se importan en un 100% y de promoción del desarrollo nacional; las ONGs locales como promotoras del desarrollo sostenible en sus áreas de incidencia, las comunidades rurales en la búsqueda de opciones de desarrollo local y mejoramiento de sus condiciones de vida, la Unión Europea y el PNUD, en sus prioridades de cooperación para contribuir con la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en particular los esfuerzos para erradicar la pobreza extrema y la promoción del desarrollo sostenible.
En República Dominicana, en particular en las zonas rurales, el abastecimiento de energía eléctrica constituye un problema de carácter estructural, ya que cuenta con un servicio de mala calidad, una oferta insuficiente para satisfacer la demanda, y una de las estructuras de costos más elevada de la región. Las zonas rurales son las más afectadas por la deficiencia en el abastecimiento y en la mayor parte de los casos inexistencia de energía eléctrica. No existen, sobre todo en las zonas rurales, opciones para la solución de este problema a mediano plazo.
Las comunidades con las cuales se trabajará han sido preseleccionadas en base a tres criterios: nivel de pobreza, imposibilidad de acceso al sistema eléctrico nacional, y disponibilidad de potencial para el desarrollo de alguna fuente de energía renovable. Todas ellas han identificado la necesidad de acceder a energía eléctrica como elemento esencial para su desarrollo futuro, y han solicitado formalmente su participación en este Programa.
Las comunidades donde se establecerá el Programa son las siguientes: Aguacate, Los Guineos y Majagual (provincia Bahoruco); Loma Quita Espuela (provincia Duarte); Caratá, Rosó y Río Limpio (provincia Elías Piña); Angostura, El Dulce, El Mogote, Joya de Ramón, La Ciénaga, La Lomita, La Guamita, Jumunuco, La Peñita, Los Dajaos y Paso de la Perra (provincia La Vega); Yuna (provincia Monseñor Nouel); Los Naranjales (provincia Peravia); Cañada de Torito y Loma Atravesada (provincia Samaná), Calderón (provincia San Cristóbal); Arroyo Bonito, El Buey, El Cercado, El Limón, El Rifle, La Bocáina, La Cabirma, La Caoba, La Ciénaga del Medio, La Horma, La Nuez, Los Jobos, Los Limoncillos, Los Martínez, Mahoma, Monte Grande y Puente La Horma (provincia San José de Ocoa); Los Fríos , Los Montacitos, El Jengibre, El Corozo, La Cucarita, Las Cuevas, Los Guayullos, El Recodo, El Montazo (Arroyo La Majagüita, San Juan de la Maguana)), Ingenito y Lima (provincia San Juan de La Maguana); El Jengibre, La Canastica, La Pionía y La Vereda (provincia San Francisco de Macorís).
La implementación del presente Programa, con un enfoque participativo y de empoderamiento de los involucrados, garantiza que la terminación de cada proyecto comunitario no sea el objetivo último esperado. En la filosofía del aprender haciendo, la presente propuesta contiene varios valores añadidos, entre los cuales están desarrollar entre los usuarios una cultura del pago por el servicio de energía. Se fortalecerá la organización interna de las comunidades, estimulando su capacidad de desarrollar proyectos y haciendo concreta la posibilidad de actuar. La llegada de la energía eléctrica puede ser la base para achicar la brecha tecnológica y comunicativa con el resto del mundo, aprovechando, mediante la capacitación a distancia, oportunidades formativas que compensen las carencias del sistema educativo actual. También será posible desarrollar iniciativas empresariales, que añadan valor agregado a sus sistemas de producción. En el largo plazo, la electricidad redundará en una reducción de la tasa de emigración hacia la ciudad y el extranjero. Asimismo, el Programa aportará contribuciones positivas al proceso de desarrollo del país entero y al medio ambiente global. Se espera que, cuando estén operando todos los sistemas de aprovechamiento de energía renovable y se haya avanzado en la reforestación de áreas degradadas, se estará evitando la emisión de más de 40,000 toneladas de CO2. En particular, constituye una oportunidad para contribuir con la equidad de género, ya que las mujeres tendrán la posibilidad de reducir el tiempo dedicado a quehaceres domésticos para concentrarse en otras actividades, mejorando su formación y participación en el liderazgo de sus comunidades.
Complementariamente, la institución gubernamental con incidencia en el sector hídrico (INDRHI) que participarán en carácter de socia en este Programa, aportará su experiencia técnica y administrativa para contribuir a fortalecer las capacidades locales y asegurar el mantenimiento de los sistemas instalados. Esta iniciativa, al mismo tiempo, constituye una oportunidad para que estas organizaciones fortalezcan su experiencia en el manejo de sistemas con fuentes de energía renovable, incorporen en sus metodologías de trabajo un enfoque de participación y coordinación con comunidades y gobiernos locales.
Metodología y sostenibilidad
Este proyecto se implementará mediante un esquema de participación, involucrando a los socios y beneficiarios en las diferentes etapas de planificación, diseño, implementación y evaluación. Como estrategia para garantizar la sostenibilidad de esta iniciativa, y con el fin de promover la gestión de los recursos energéticos de manera equitativa y corresponsable en el futuro, se está proponiendo el siguiente esquema de participación:
El PNUD tendrá una función de supervisión y gestión económico-financiera del Programa. Designará una Unidad Ejecutora, quien será responsable de la operativización de este Programa. Esta función será coordinada estratégicamente con el Programa de Pequeños Subsidios (PPS/FMAM-PNUD). Esta Unidad coordinadora tendrá la responsabilidad directa de coordinar e implementar con los socios todos los aspectos vinculados con la ejecución de este Programa. Asimismo, promoverá la constitución de un Comité Asesor (CA) que jugará un rol estratégico en las orientaciones para la implementación del Programa, y participará en la junta directiva de la Asociación de Cooperativas. Estará conformado por un representante de todas las instituciones implicadas en la acción.
El INDRHI será socio estratégico, en su carácter de entidad responsable del manejo de los recursos hidráulicos del país. Proporcionará apoyo técnico e institucional y será corresponsable de asegurar la sostenibilidad una vez finalizado el tiempo de ejecución del Programa. La ONFED apoyará este Programa como garante del financiamiento de las actividades.
CAREL, es una ONG nacional que contribuirá con asesoría técnica, específicamente por su experiencia en la promoción de energía renovable con enfoque participativo a nivel comunitario. Las ONGs y OCB (socios implementadores) tendrán la responsabilidad de implementar cada uno de los proyectos comunitarias, coordinando con las comunidades beneficiarias la ejecución de las actividades planificadas. Desarrollarán, en colaboración con el PNUD, un trabajo dirigido a la progresiva transferencia de la gestión de los proyectos a las comunidades.
Cada comunidad brindará la mano de obra no especializada necesaria para la ejecución de su proyecto. Se promoverá que asuman progresivamente la gestión directa de sus proyectos y el posterior manejo de los sistemas instalados a través de cooperativas comunitarias que se articularán con las instituciones del sector y los gobiernos locales en una Asociación Nacional de Cooperativas.
Este Programa representa una solución tecnológica apropiada para las características geográficas, ambientales y sociales de las comunidades rurales con las que se trabajará. Se establecerán sistemas de aprovechamiento de energía renovable para la electrificación rural con centrales microhidroeléctricas (potencia entre 5 y 150 KW) generadores eólicos (potencia no mayor de 50 KW), así como el uso de fuentes renovables mixtas (biocombustible y solar) para la creación de un Sistema Integral de desarrollo microempresarial local.
En lo referente a los sistemas microhidroeléctricos, no será necesario construir presas y se aprovechará un máximo del 70% del caudal disponible de las fuentes de agua. Para la conducción del agua se usarán tuberías de PVC SDR26 con diámetros entre 4´´ y 10´´ para el trayecto de presión baja, y tuberías de hierro de los mismos diámetros para los tramos cercanos al generador donde se concentra la mayor presión. En cada fuente de agua se construirá un muro de derivación para llevar el agua hasta el desarenador. Este último consistirá en una pileta donde se depositarán todos los residuos del agua antes de pasar a la turbina. Se usarán turbinas tipo Pelton en el 90% de los casos, que requieren de un diferencial de altura de 90m para un aprovechamiento óptimo del agua disponible. En menos de un 10% de los casos donde no se obtenga esta altura y se cuente con suficiente agua, se usarán turbinas tipo Francis y de flujo cruzado. Se usarán generadores de fase simple de 120 – 240 voltios; en los casos que sea necesario se elevará el voltaje hasta 7500 voltios para la transmisión. Se usarán líneas de transmisión primarias con un rango de 220 a 7500 voltios; la energía llegará a los usuarios finales a un voltaje de 120-240 voltios.
Para el sistema eólico se utilizarán turbinas en serie entre 5 y 10 KW y un sistema acumulador de energía (banco de baterías e inversor). Se usará el mismo tipo de transmisión que en el caso de las microhidroeléctricas.
La energía que recibirá cada beneficiario dependerá de la capacidad de generación de cada sistema, del número de familias existente por comunidad y del tipo de beneficiario (uso doméstico / uso productivo). En los casos donde la energía disponible sea limitada, se establecerán mecanismos reguladores de la oferta energética y se formarán centros de uso de la energía en forma colectiva por sectores, de modo que toda la comunidad pueda acceder al uso de neveras, lavadoras, planchas, etc., en forma grupal.
Cada comunidad se organizará en una cooperativa local que se encargará del cobro por el servicio y el mantenimiento del sistema energético. Estas se agruparán en una Asociación Nacional de Cooperativas, que funcionará bajo los principios del cooperativismo y la solidaridad, generando mecanismos de apoyo mutuo y subsidio cruzado, tanto de carácter técnico, como administrativo y financiero. Se espera que esa Asociación contribuya con el desarrollo local, ya que contará con un fondo solidario (producto del aporte de parte de los ingresos de cada cooperativa) para promover otras acciones de desarrollo local. El monto por cobrar estimado será inferior a lo que gastan actualmente en iluminarse (aproximadamente 30%).
El Sistema Integral microempresarial usará biocombustible producido a partir del cultivo de Jatropha sp., cuyas semillas serán procesadas en las comunidades con prensas manuales para la extracción de aceite. El aceite se usará como insumo de los motores diesel de los vehículos que transportarán los productos de las microempresas. También se innovará con el uso de la energía solar para la refrigeración, que se usará para la conservación de los productos generados en las microempresas.
Actualmente, en 13% de los sistemas propuestos se han completado los estudios de factibilidad y diseño correspondientes; el 43% cuenta con estudios preliminares de potencial hidroeléctrico elaborados por PPS/PNUD y CAREL, y el 44% restante se encuentra en una fase de diagnóstico preliminar.
Experiencia y capacidad operacional
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es la red mundial de las Naciones Unidas para el desarrollo que promueve el cambio y conecta a los países con los conocimientos, la experiencia y los recursos necesarios para ayudar a los pueblos a forjar una vida mejor. El PNUD, desde su establecimiento en República Dominicana en 1964, tiene una experiencia consolidada en la administración y ejecución de proyectos complejos y de gran envergadura; ha brindado financiamiento y apoyo técnico a más de 200 proyectos de cooperación técnica en casi todos los sectores económicos y sociales del país. Tan solo entre 2000-2004 aportó más de US$ 12 millones como donación y administración de recursos de donantes por más de US$ 35 millones.
Cuenta con una estructura que garantiza flexibilidad, agilidad y transparencia en los procesos de adquisición y contratación de proveedores y contratistas, monitoreo, evaluaciones y auditorias. También garantiza costo-efectividad, debido al alto nivel de profesionalidad de sus recursos humanos, a una gestión por resultados y a los privilegios e inmunidades que los proyectos ejecutados por el PNUD benefician del Acuerdo Marco de Privilegios e Inmunidades de Naciones Unidas firmado con el Gobierno dominicano en 1976.
Es un garante de neutralidad y favorece la búsqueda de soluciones consensuadas, producto de su imagen y poder de convocatoria. Al mismo tiempo, el PNUD brinda continuidad en proyectos y programas a lo largo de gobiernos y administraciones diferentes, ventaja fundamental en el caso en cuestión.
El PNUD apoya las actividades en materia de energía para reducir la pobreza y alcanzar objetivos sostenibles de desarrollo en los ámbitos local, nacional y mundial. Su trabajo se centra en fortalecer los marcos de política nacional para usar la energía para reducir la pobreza, en promover los servicios energéticos para alentar el crecimiento y la igualdad con especial atención a la situación de las mujeres, en promover las tecnologías de energía limpia para disminuir los cambios climáticos, y en aumentar el acceso a la financiación de inversiones en energía sostenible, incluyendo el Mecanismo de Desarrollo Limpio. Las actividades en estas áreas complementan y ayudan a integrar los programas del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM -Global Environment Facility GEF, FMAM en español) en materia de cambio climático y apoyan los medios de vida sostenibles. El PNUD está ejecutando casi 500 proyectos completos en materia de energía en más de 130 países por más de 2.000 millones de dólares.
El PNUD, a través del Programa de Pequeños Subsidios financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) con 13 años de actividad en el país, ha puesto en ejecución de manera exitosa más de 40 proyectos de aprovechamiento de energía solar con fines de electrificación rural, y la obtención de agua potable en diferentes comunidades rurales de la República Dominicana, que funcionan con un fondo rotativo como mecanismo de autogestión y sostenibilidad. También ya están funcionando ocho (8) micro centrales hidroeléctricas con una capacidad entre 0.5 a 20 Kwh, que son administradas de manera sostenible por las propias comunidades y están en proceso la construcción de 10 nuevas micro centrales hidroeléctricas comunitarias cuya capacidad oscila entre 50 y 40 Kwh.
El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), entidad dominicana autónoma, descentralizada, adscrita a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales y creada mediante la Ley 6 de 1965, tiene una gran experiencia en el aprovechamiento a diferentes escalas de fuentes de agua para la generación de electricidad y en la descentralización de los servicios de riego.
Se impulsará la participación de la Comisión Nacional de Energía (CNE), institución estatal creada mediante la Ley General de Electricidad (LGE 125-01), consagrada en su artículo 7 y promulgada el 26 de julio de 2001, ya que es la instancia de formulación de política en el tema de la energía en la República Dominicana, donde se ha dado énfasis al aprovechamiento de fuentes de energías renovables y al desarrollo de redes de discusión con distintos actores para la adopción y uso eficiente de dichas fuentes, así como la participación de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), holding que aglutina al sector eléctrico oficial del Estado Dominicano, a través de su Unidad de Electrificación Rural y Suburbana (UERS), y que ha desarrollado un amplio Programa de electrificación rural en todo el país.